Actualmente la vida del dentista español Eduardo es trabajar cuatro días a la semana y pasar el mayor tiempo libre posible visitando los lugares más bellos de Holanda. En este artículo, analizamos los motivos por los que se mudó aquí, a qué obstáculos ha tenido que enfrentarse y por qué recomienda a otros dentistas que también se planteen una carrera en los Países Bajos.

Un dentista de España pero muy internacional

En la primera entrevista en video con Eduardo, era difícil saber si estaba hablando con un dentista español o estadounidense. Con su jersey de béisbol y su acento inglés americano, parecía tener más en común con Tom Brady que con un dentista español de Oviedo.

La razón de esto se hizo evidente rápidamente, porque después de obtener su título de odontólogo en Oviedo, Eduardo pasó a obtener un posgrado en Odontopediatría en Los Ángeles. Esto le permitió sumergirse en la cultura estadounidense y al mismo tiempo mejorar sus habilidades en inglés.

Después de terminar su posgrado, trabajó en el Reino Unido durante seis meses, ganando más experiencia laboral y mejorando aún más su inglés.
Y aquí es donde surge un patrón que se repite: Eduardo siempre intenta aprender sobre el idioma y la cultura del país en el que se encuentra lo más rápido posible. Esto también aplica a su nueva vida y carrera en los Países Bajos, sobre la que profundizaremos más adelante en este artículo.

Cuando hablé por primera vez con Eduardo por Skype, se había asentado en España después de sus aventuras en Los Ángeles y el Reino Unido. Sin embargo, pronto descubrió que, en su país de origen, no podía alcanzar su máximo potencial como dentista, y también volvió a tener el gusanillo de los viajes. Fue por esta época que vio nuestra vacante en Facebook y decidió pedir información a un buen amigo que ya vivía en Holanda en ese momento. Gracias a la buena experiencia de dicho amigo en Holanda, Eduardo respondió a nuestra vacante y en seguida le envié un mensaje para una primera charla y conocernos virtualmente por Skype.

¿Demasiado bueno para ser verdad?

Cuando Eduardo solicitó unirse a nuestro programa, no era obligatorio aprobar un examen de holandés B2+ como sí lo es ahora.

En cualquier caso, nosotros BGB siempre ha apostado por el idioma como parte de la integración en el país, por lo que le ofrecimos un curso de holandés B1 con una duración de tres meses, para asegurarnos de que nuestro dentista tuviera las habilidades lingüísticas necesarias para trabajar cómodamente en una clínica dental holandesa.

Además de este curso, también utilizamos nuestra red de contactos para encontrar a cada uno de nuestros dentistas una clínica dental adecuada.

Después de escuchar nuestra oferta, Eduardo inicialmente pensó que sonaba demasiado bien para ser verdad. ¿Una cómoda integración en un país con un excelente equilibrio entre el trabajo y la vida privada? Esto era un gran contraste con su vida en España, donde solía trabajar muchas horas en condiciones laborales menos favorables.

Gracias a sus años de experiencia y excelente dominio del inglés, el proceso de selección fue sobre ruedas y en muy poco tiempo recibió una invitación para visitar nuestra oficina para las entrevistas finales. Eduardo calculó: “No tengo nada que perder, ¡así que iré y lo intentaré!”

Esta fue la mejor decisión que pudo tomar, porque su buen instinto y motivación se vieron recompensados cuando llegó a nuestras oficinas y pudo pasar un tiempo descubriendo el país por sí mismo.

Eduardo apreció nuestra forma abierta de comunicarnos, pudo llevarse el contrato a casa y considerar nuestra oferta detenidamente. Su padre lo apoyó plenamente en su esfuerzo y lo convenció de que esta era una oportunidad que tenía que aprovechar. Y así Eduardo se embarcó en esta nueva aventura.


Aprender el idioma holandés en Seefeld

La primera parada fue en el Hotel Wetterstein en Seefeld, Austria. Esta es la ubicación de nuestra academia, donde Eduardo pasó el verano de 2016 aprendiendo el idioma holandés en una clase con dentistas llegados desde toda Europa.

Eduardo recuerda Seefeld con cariño hasta el día de hoy, en particular las personas que administran el hotel, como Josie y Leony.

También descubrió que aprender un idioma completamente nuevo en unos pocos meses no es una tarea fácil. Eduardo quería dominar el holandés a toda costa. Como dije más arriba, Eduardo es una persona que siempre hace todo lo posible para adaptarse a una nueva cultura. Esta motivación es lo que le ayudó a alcanzar un nivel muy bueno de holandés.

Integrarse personal y profesionalmente en Holanda

Aún así, los primeros meses de Eduardo en los Países Bajos no estuvieron exentos de algunos obstáculos en el camino. Su primera clínica finalmente resultó no ser la combinación perfecta, pero no duró mucho antes de que comenzara a trabajar en una clínica a su medida en la ciudad de La Haya.

A partir de ese momento, Eduardo fue capaz de integrarse cada vez más en la sociedad holandesa. Con su amor por la odontología pediátrica, Eduardo trata a muchos niños holandeses todos los días y, a estas alturas, ha obtenido un contrato permanente con su clínica. También está satisfecho con sus condiciones laborales, trabajando cuatro días a la semana con un buen sueldo.

Fruto de este favorable equilibrio entre la vida personal y laboral, Eduardo tiene tiempo suficiente para practicar su hobby junto a su pareja: viajar por Holanda, siendo Ámsterdam su destino favorito

Porque, a pesar de estar muy contento con los más de cuatro años que lleva trabajando en La Haya, Eduardo espera algún día trabajar en su amada Ámsterdam. Sin embargo, no tiene prisa, especialmente después de comprar una casa en La Haya. ¡Ya se puede decir que está 100% integrado!


Por qué comenzar una carrera en los Países Bajos

La vida de Eduardo está justo donde él quiere y está muy agradecido por eso. Cuando se le pregunta qué nota daría su vida en Holanda, responde con un 9,5.

Sin embargo, también tiene una advertencia para cualquier dentista que esté pensando en venir a los Países Bajos: hay que ponerse las pilas. Tienes que estar y mantenerte motivado para aprender el idioma, adaptarte a la cultura y demostrar el valor que aportas a una clínica dental. Algunos aspectos de la vida holandesa también pueden ser difíciles, como vivir lejos de su familia y algunos días esta distancia pesa más que otros, a pesar de su fantástica vida en los Países Bajos.

Sin embargo, Eduardo recapitula su experiencia y piensa que las ventajas de vivir aquí superan con creces las desventajas, y recomienda de todo corazón a todo odontólogo que se vea capaz que comience una carrera como dentista en los Países Bajos. “Aquí encontrará muchas oportunidades para desarrollarse y disfrutar de un cómodo equilibrio entre el trabajo y el tiempo libre. La elección es suya, y con la cantidad adecuada de esfuerzo y motivación, una buena carrera le espera en los Países Bajos.”